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::Centro de acción rápida de PETA::

Formas rápidas de ayudar a los caballos

¿Te gustan los caballos? ¿Harías algo para protegerlos? Entonces, ¡esta página es para ti!

En este momento, estos animales majestuosos son llevados al límite físico: los obligan a correr a velocidades vertiginosas en carreras, los fuerzan a tirar de pesados carruajes llenos de personas entre el tráfico de calles concurridas en condiciones climáticas extremas y, cada año, incluso envían a miles a otros países para matarlos y vender su carne como comida para perros y humanos. Desde esta página, podrás completar múltiples alertas de acción de PETA para ayudar a los caballos.

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Formas rápidas de ayudar a los caballos

Cómo sufren los caballos

A los caballos usados en carreras los obligan a correr bajo la amenaza de látigos, a velocidades tan altas que con frecuencia sufren lesiones e incluso hemorragias pulmonares. Los humanos los llevan más allá de sus límites, a menudo sometiéndolos a cócteles de fármacos, legales e ilegales, para ocultar lesiones y “mejorar” el rendimiento de forma artificial.

Cada semana, en promedio, 24 caballos sufren colapsos fatales en los hipódromos de todo el país, y esta cifra ni siquiera incluye a los que la industria desecha cuando ya no los considera rentables. Miles de purasangres “no rentables” o simplemente no deseados en EE. UU. son transportados en camiones o enviados a otros países como Canadá y México y son asesinados cada año. Incluso las “estrellas” de las carreras de caballos pueden acabar en un matadero. El ganador del Derby de Kentucky, Ferdinand, fue vendido a un criador japonés y, unos años después, cuando ya no lo querían, lo vendieron para comida. Cuando PETA investigó el mayor matadero de caballos en Corea del Sur, identificó 23 caballos de carreras de pura sangre en la instalación. Nuestros testigos vieron a los trabajadores golpear a los caballos aterrados con tubos para obligarlos a bajar de los camiones y pasar por la puerta hacia la muerte. Los animales se acurrucaban juntos, en pánico, mientras los hombres los golpeaban repetidas veces, incluso en la cara.

Una yegua de pura sangre de EE. UU. UU. tuvo una segunda oportunidad: My Elusive Dream, a la que rescatamos a último momento del matadero en Corea del Sur y la trasladamos de regreso a EE. UU. a bordo del “Mare Force One”. Llegó con más de 200 libras por debajo de su peso y con signos de una lesión previa en la cabeza, en un estado muy frágil. Hoy se recupera en una exuberante granja del centro de Florida, propiedad de The Stronach Group: está a salvo, cuidada y corre solo cuando quiere.

Pero las decenas de miles de potros criados cada año para la codiciosa industria de las carreras no corren con la misma suerte; para la mayoría, el final de la carrera es una sentencia de muerte.

Más allá de las pistas autorizadas se encuentra una industria aún más mortal: las carreras de caballos clandestinas. En el mundo ilegal de las carreras de caballos sin regulación, los espectadores apuestan cientos de miles de dólares, y los entrenadores y jinetes hacen lo que sea por “ganar”: incluso dopar a los caballos con fármacos como cocaína y metanfetamina, usar dispositivos de descargas eléctricas y azotanrlos si piedad.

Formas rápidas de ayudar a los caballos

Obligar a los caballos a tirar de carruajes es cruel. Los conductores los obligan a pasear personas en todos los climas extremos, entre calles ruidosas y concurridas. Pueden desarrollar problemas respiratorios al inhalar gases de escape de los carros y padecer debilitación muscular en las piernas al caminar sobre el pavimento durante todo el día. Animales y humanos han resultado gravemente heridos e incluso han muerto cuando los caballos se asustan y salen corriendo sin control. Y han ocurrido innumerables incidentes en los que conductores imprudentes han chocado con carruajes. Los accidentes han ocurrido en casi todas las ciudades donde permiten paseos en carruajes tirados por caballos.

Y el maltrato se extiende mucho más allá de las calles de las ciudades de EE. UU. En los principales sitios turísticos de Egipto, los manejadores obligan a los caballos a transportar visitantes bajo el calor abrasador, sin comida, agua ni sombra adecuadas. Azotan sin piedad a los animales para que paseen personas sin parar, incluso cuando sus rodillas se doblan y colapsan por agotamiento. Los investigadores de PETA Asia vieron caballos en Guiza con llagas abiertas y lesiones sin tratar, obligados a sobrevivir hurgando en basureros.

Los caballos usados en las industrias de carruajes, carreras y turismo no cuentan con protección bajo la Ley Federal de Bienestar Animal, por lo que la responsabilidad de velar por su bienestar recae en los funcionarios locales de control animal y en personas compasivas como tú. Las leyes actuales contra la crueldad les ofrecen pocas salvaguardias a los caballos, y muchas agencias de bienestar animal simplemente no tienen los recursos ni el tiempo para monitorear de manera regular los carruajes tirados por caballos. Los animales pueden ser fácilmente llevados a sus límites cuando los operadores impulsados por el lucro no cumplen con las regulaciones. Por eso hay que alzar la voz por los animales que lo necesitan. Llegaste al lugar perfecto para empezar.

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Caballos explotados hasta colapsar en cabalgatas en Tuluá, Colombia

Por favor actúa y exige al alcalde de Tuluá, Gustavo Vélez, que ponga fin a estas cabalgatas que solo traen sufrimiento y muerte a los animales.
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