Dolor y Sufrimiento Financiado por Contribuyentes

7 Razones por las que los NIH Deberían Retirar el Financiamiento a los 7 Centros

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Los monos prisioneros en los siete Centros Nacionales de Investigación de Primates restantes merecen mucho más que ser torturados en experimentos y asesinados.

En la década de 1960, el Congreso de EE.UU. instituyó el programa Centros de Investigación de Primates de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés), encargado de importar y criar monos y otros primates para los experimentadores, desarrollar supuestos “modelos” de primates para enfermedades humanas y experimentar en estos animales vulnerables. Estos centros de primates han servido como propagadores de enfermedades, siendo además lugares de dolor, sufrimiento y muerte inmensurables y un fracaso total en el avance de la salud y el bienestar de los seres humanos. En 2013, los NIH finalmente admitieron que la mayoría de los experimentos que usan chimpancés eran innecesarios. En 2015, se cerró el Centro de Investigación de Primates de Nueva Inglaterra. Ayuda a PETA a cerrarlos todos.

Siete cosas que debes saber sobre los siete Centros Nacionales de Investigación de Primates (NPRC, por sus siglas en inglés) restantes:

1. Tus impuestos financian el tormento de monos

¿Sabías que estás pagando por horribles experimentos en monos? Los NPRC reciben decenas de millones de dólares de los contribuyentes a través de los NIH cada año. Entonces, en lugar de financiar investigaciones eficaces sin animales, los NIH les dan monos a los NPRC para que puedan apartar a los monos bebés de sus madres, aplicar descargas eléctricas en el pene de los primates, criar monos infectados con Zika y cosas peores.

2. En los NPRC, las madres y sus bebés son torturados

Cada centro cría, y experimenta con, miles de monos, en su mayoría macacos. Probablemente hayas visto las imágenes de monos en pequeñas jaulas desoladas de acero inoxidable para experimentos que pueden durar meses o incluso años.

La mayoría de los animales en el Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin eran solo conocidos por los números de sus tatuajes, notó el investigador de PETA durante una investigación encubierta de seis meses dentro del NPRC. El mono r12001, quien se muestra aquí, había sufrido de diarrea crónica durante seis años.

Los monos confinados en los NPRC han sido privados de compañía —y saber quiénes son sus amigos y a quién poder acudir en busca de apoyo es de suma importancia para los monos, como la oportunidad de tomar decisiones por sí mismos. No tienen control sobre sus vidas y no pueden criar a los bebés que son forzados a tener.

Mientras que un par de NPRC tienen espacios al aire libre donde tienen a los “criadores”, los bebés y los jóvenes son separados de sus madres durante el primer año, provocando una angustia insoportable. El movimiento continuo de monos dentro y fuera de estos corrales de cría de laboratorio, a menudo conduce a lesiones horribles e incluso muertes de bebés. Una vez separados, los monos jóvenes se usan en experimentos que son invasivos, dolorosos, angustiantes y muy a menudo mortales.

En el Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin, algunos bebés (incluidos Turnip y Cora, en la foto) estaban alojados en un sótano lúgubre. Según se informa, la madre de Cora fue asesinada en una cesárea experimental.

3. Millones de dólares de impuestos. Innumerables muertes. Cero Curas.

Durante décadas, los experimentadores que han destruido la vida de estos monos han estado conscientes del tormento que han causado, así como de la inexactitud de sus hallazgos. Condenar a estos seres profundamente sociales a una vida solitaria de aislamiento –usándolos como si fueran tubos de ensayo con cola– provoca “potentes efectos de por vida, en la salud ” de los monos, que pueden distorsionar gravemente los resultados de enfermedades infecciosas o experimentos conductuales.

Durante los últimos 35 años, decenas de miles de monos han muerto en los NPRC.

En un NPRC, un primate murió después de que su jaula pasara por una lavadora mecánica de jaulas a alta temperatura mientras aún estaba atrapado dentro. Otro, un bebé, aparentemente murió de hambre porque el personal no se dio cuenta de que su madre no estaba produciendo suficiente leche.

Sin embargo, las vacunas prometidas contra el VIH, la malaria y la tuberculosis aún no se han materializado. Tales promesas fallidas no sorprenden, considerando que los macacos son biológicamente muy diferentes a los humanos (ya que el ancestro evolutivo que compartimos con ellos data de hace 25 millones de años) y que mantenerlos en cautiverio compromete su sistema inmunológico. Por supuesto que los resultados de estos experimentos no pueden trasladarse a los humanos.

4. ¿El secreto para quedar impune por asesinato? Hacerlo en un laboratorio

Las leyes que rigen el tratamiento de animales en experimentación son tan débiles que dentro de los muros de los NPRC y otros laboratorios, las siguientes son perfectamente legales:
• Secuestrarlos de sus hogares naturales y asesinarlos.
• Confinar a los monos en jaulas apenas más grandes que sus cuerpos.
• A través del hambre y la deshidratación, intentar obligar a los monos a completar una tarea.
• Incorporar varios dispositivos en sus cráneos y ojos.
• Dejarlos inmovilizados durante largos períodos para tomar muestras de sangre y tejidos.
• Separar a bebés de sus madres y dejarlos solos en una incubadora las 23 horas por día.

Este bebé, conocido por los experimentadores solo como r20042, fue criado para experimentos con el virus del Zika, según se informa.

5. Los NIH son plenamente conscientes del abuso que patrocinan

Inspectores federales han documentado el pésimo trato a monos muy inteligentes, intensamente sociales y profundamente sensibles en cada NPRC. La crueldad, la negligencia y la incompetencia en los NPRC han herido y matado a monos.

Después de que este mono recién nacido fuera encontrado muerto en el Centro Nacional de Investigación de Primates de Wisconsin, su cuerpo fue colocado en una bolsa de plástico y guardado en un refrigerador.

Algunos monos han sufrido sin atención veterinaria, a otros no les han suministrado analgésicos adecuados para el período posoperatorio, otros se han perdido durante días y otros han sido quemados, estrangulados o escaldados hasta la muerte: todo esto además de haber hecho experimentos en ellos y eventualmente asesinarlos.

6. Estos monos son torturados y asesinados debido al especismo

Aquellos que experimentan en animales en los siete NPRC son especistas: atribuyen un estatus inferior a los primates, simplemente porque no son humanos. El especismo define a otros animales como poco más que instrumentos de investigación (o alimentos o telas o juguetes). Pero estos primates no son objetos que nos pertenecen, son individuos con sus propios intereses, al igual que los humanos y todos los demás animales. Estos monos …

© Universidad de Wisconsin | Jeff Miller. Los monos de esta foto del NPRC de Wisconsin fueron sometidos a años de tratos crueles. Los experimentadores le suministraron al de la izquierda una dieta extremadamente baja en calorías, dejando al mono hambriento la mayor parte del tiempo, mientras que el de la derecha fue alimentado con alimentos procesados azucarados, algo que los monos nunca comen en la naturaleza.

… no merecen que experimenten en ellos, como tampoco tu perro Fido o tu primo Jimmy. Al igual que Fido y Jimmy, estos monos merecen consideración y respeto, en otras palabras; que los dejen en paz.

7. Los 7 NPRC restantes no son mejores que los de Nueva Inglaterra

En 2002 había ocho NPCR:

1. California NPRC en la Universidad de California–Davis
2. New England NPRC en la Universidad de Harvard
3. Oregon NPRC en la Universidad Health & Science de Oregón
4. Southwest NPRC en el Instituto de Investigación Biomédica de Texas
5. Tulane NPRC en la Universidad Tulane
6. Washington NPRC en la Universidad de Washington
7. Wisconsin NPRC en la Universidad de Wisconsin–Madison
8. Yerkes NPRC en la Universidad Emory

Pero en 2015, el NPRC de Nueva Inglaterra –envuelto en una controversia sobre la documentación referente a la negligencia y el maltrato crónicos y sistémicos a los monos, incluida la muerte de 12 monos por deshidratación– cerró sus puertas y quedaron siete.

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Cerremos las puertas de todos los NPRC

Únete a los miles de simpatizantes de PETA que piden el cierre inmediato del NPRC de Washington, del NPRC de Oregón y del NPRC de Wisconsin y la liberación de los monos, sus víctimas, en santuarios apropiados, donde puedan estar a salvo por el resto de su vida y tener la dignidad que merecen.

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