Investigación Encubierta: Cerca de 1.000 Chinchillas Enjauladas en Horrorosa Instalación Proveedora de Laboratorios y Tiendas de Mascotas

TOMAR ACCIÓN

Actualización: febrero de 2022
PETA ha confirmado que Dan Moulton, propietario de Moulton Chinchilla Ranch (MCR), ya no tiene chinchillas. Finalmente han sido liberadas de las inmundas jaulas y están recibiendo atención veterinaria, y pronto tendrán la oportunidad de encontrar los hogares que siempre han merecido.

Actualización: 8 de octubre de 2021
Un juez del Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA) dictaminó que Moulton violó la ley federal al no cumplir con las normas mínimas de cuidado provistas en la Ley federal de Bienestar Animal (AWA), por lo que había sido citado más de 100 veces desde el 2013.
Las violaciones incluyeron dejar chinchillas enfermas y lastimadas sin atención veterinaria por heridas abiertas e infectadas, ojos llenos de pus y dientes sobrecrecidos; alojar a los animales en condiciones de suciedad; y no poner la instalación a disposición de los inspectores en reiteradas oportunidades. Describiendo el historial de violaciones de Moulton como “impresionante”, el juez lo multó con $18.000 y le quitó la licencia de la AWA, declarándolo “no apto” para poseerla.

En la audiencia, los abogados del USDA argumentaron que Moulton violó intencionalmente la AWA durante años: en 2018, la agencia presentó una queja formal contra Moulton, que detallaba 213 ejemplos de violaciones de los requisitos de la AWA. Durante una inspección en mayo de 2021, a las 748 chinchillas que se encontraban en MCR, los inspectores encontraron animales que sufrían afecciones dolorosas sin tratar; estaban expuestos a dispensadores de alimento de metal oxidados y rotos; y estaban enjaulados sobre una acumulación de desechos tan excesiva, que el olor a amoníaco les irritaba los ojos y la garganta a los inspectores. En febrero, el veterinario de Moulton encontró una chinchilla cuyos globos oculares se habían roto debido a una conjuntivitis no tratada, según se informó.

Una investigación encubierta de PETA en MCR, una enorme fábrica de cría de chinchillas en Chatfield, Minnesota, que tenía a aproximadamente 1.000 chinchillas confinadas en jaulas con piso de malla de alambre en un cobertizo que apestaba a amoníaco, descubrió que estos sensibles animales exóticos eran privados no solo de todo lo que es natural e importante para ellos, sino también de las necesidades básicas de la vida, incluida la atención veterinaria eficaz para infecciones crónicas y lesiones graves que ponían en riesgo su vida y les causaban sufrimiento e incluso la muerte.

Basadas en la evidencia de PETA, las autoridades ejecutaron una orden de allanamiento en MCR en enero de 2021 e incautaron 10 chinchillas afectadas por enfermedades neurológicas, enfermedades dentales crónicas e infecciones oculares tan avanzadas que fue necesario extirparles los ojos a los animales. Uno de los veterinarios que ayudaron a las autoridades escribió que las chinchillas incautadas padecían afecciones “lo suficientemente graves como para justificar su retiro de la propiedad debido a la causa probable de crueldad animal”, y que la “falta de acción rápida de Moulton para aliviar [su] sufrimiento” fue la causa.

Un veterinario que examinó más tarde a las chinchillas incautadas descubrió que varias tenían dientes tan sobrecrecidos que habían desarrollado “llagas abiertas… debido a la saliva crónica” que corría por sus cuellos, y que otra chinchilla cuyos párpados estaban cerrados con secreción verde estaba “gravemente emaciada”, una afección “consistente con un animal que está dolorido [y] crónicamente enfermo” (énfasis agregado). El veterinario escribió que las condiciones en las que estaban estas chinchillas “estaban presentes y fueron obvias durante al menos semanas y probablemente meses… Su grave estado [sugiere] una falta de atención adecuada, incluida la eutanasia humanitaria de manera oportuna”.

Un funcionario estatal humanitario coincidió con los veterinarios en que los cargos de crueldad hacia los animales estaban justificados contra Moulton, quien escribió que fue “negligente para abordar el dolor y el sufrimiento inmediatos [de las chinchillas]”. A pesar de todas estas pruebas, los fiscales se negaron a acusar a Moulton, afirmando falsamente que el USDA impondría penas más duras, pero el USDA no hizo nada para ayudar a los cientos de chinchillas que quedaron en su sucio cobertizo.

A Charlene no la trataron por esta atrozmente dolorosa lesión en el pie, que le ocasionó un muñón ensangrentado con huesos expuestos. El investigador de PETA la rescató. La llevaron a emergencias, le practicaron una cirugía y sigue curándose.

Sin Escapatoria

Las chinchillas son animales activos y curiosos, que aman correr, saltar y trepar (actividades que son extremadamente importantes para su salud física y psicológica), pero en MCR, permanecían confinadas en pequeñas jaulas desoladas y oxidadas con piso de rejilla de alambre. No tenían dónde refugiarse o esconderse, algo extremadamente estresante y aterrador para estos animales de presa nocturnos.

El cobertizo sucio estaba atiborrado de jaulas, y tenía las paredes y el techo cubiertos con desechos de insectos. Había heces amontonadas justo afuera del cobertizo, y algunas incluso ingresaban al cobertizo por una puerta. Muchos de estos animales sociales, quienes en la naturaleza viven en manada de hasta 100 individuos en la cordillera de los Andes, estaban encerrados solos en jaulas. Otros estaban hacinados tan estrechamente en jaulas que apenas podían moverse. Algunos solo tenían un trozo de madera para sentarse o morder. Sin juguetes, lugar donde acostarse ni enriquecimiento ambiental.

Privadas de todo lo que es significativo para ellas, las chinchillas en estas condiciones tan estresantes e inhumanas se mutilaban a sí mismas y a sus compañeras de jaula, una señal de estrés severo. Un animal joven tenía las orejas prácticamente arrancadas a mordiscos.

Otras, como una a quien el investigador de PETA llamó Casper, sufría una fuerte pérdida de pelaje. Las hembras tenían puestos collares de metal para evitar que se escaparan de los machos, quienes las embarazaban una y otra vez para vender a sus bebés a laboratorios y al comercio de mascotas. Se encontró a una chinchilla bebé muerta.

Las condiciones antinaturales y fuertemente estresantes llevaban a las chinchillas a morder su pelaje y el de otras chinchillas.

Heridas Abiertas y Huesos Expuestos

El dueño de MCR les negaba de forma consistente a los animales la atención veterinaria y los analgésicos para sus heridas devastadoras e incluso fatales.

Una chinchilla llamada Charlene fue encontrada con un pie mutilado. El criador no le brindó atención veterinaria por esta lesión atroz, lo que le ocasionó un muñon ensangrentado con huesos expuestos. Sin embargo, el investigador de PETA la rescató y la llevó de urgencia a un veterinario. Le tuvieron que amputar la pierna.

El tejido mamario de otra chinchilla, llamada Tina, tenía un absceso del tamaño de un tomate cherry, y, tras días sin tratamiento, finalmente el absceso se reventó. En vez de llevarla a un veterinario, el dueño solo le roció la herida abierta con yodo, que no sirvió de nada para calmar su dolor atroz. Una chinchilla llamada Clara no había recibido analgésicos para aliviarla de varios cortes en su abdomen que exponían el tejido debajo de su piel.

Y otra chinchilla tenía una herida ensangrentada en carne viva en la base de la cola. El dueño de MCR la dejó sin atención veterinaria durante semanas, hasta que murió.

Después de que su perro atacara a una chinchilla, el criador dejó al animal traumatizado solo en una jaula toda la noche sin tratamiento. A la mañana siguiente, la chinchilla estaba muerta. El dueño dijo con indiferencia que congelaría sus restos y la desollaría, aparentemente para vender su pelaje. Otra chinchilla fue encontrada muerta con sangre saliendo de su boca y orificios nasales. El criador dijo que había muerto de “neumonía.”

Protrusión en Ojos Llenos de Pus y Cerrados

En MCR, muchas chinchillas sufrían de enfermedades crónicas o lesiones en los ojos.

El criador dijo que una chinchilla enferma (cuyo ojo saltón había aparentemente perdido la visión) tenía “una pequeña infección”, pero la dejó languidecer sin atención. Los ojos de otras chinchillas estaban totalmente cerrados con una secreción pútrida, hundidos en sus órbitas o fuertemente inflamados y llenos de pus.

A Chelsea no le brindaron atención veterinaria por su ojo fuertemente lesionado, que sobresalía de su órbita. El criador le restó importancia, diciendo que la deformación y decoloración del ojo “no tenía nada de malo.”

En octubre de 2020, el USDA citó a MCR por no proporcionar atención veterinaria adecuada a dos chinchillas con secreción ocular, pero esta advertencia no fue suficiente para inspirar al criador a buscar ayuda para los animales.

A Chelsea tampoco le brindaron atención veterinaria por su ojo izquierdo fuertemente lesionado y/o enfermo, que se había inflamado y salido de su órbita.

Sobrecrecimiento Dental

Los dientes de Chloe estaban demasiado crecidos, incluso curvándose sobre su mejilla, algo que puede causar abscesos y hacer que comer sea difícil y doloroso. Su pelaje se enmarañaba, porque luchaba por acicalarse a sí misma. El dueño no le brindó atención por esta condición, especulando con que la causa sería una mandibula fracturada.

Los dientes de Chloe estaban demasiado crecidos. El dueño especuló con que “probablemente se cayó y fracturó la mandíbula” pero no le brindó atención veterinaria por esta condición peligrosa y potencialmente dolorosa.

Romper Cuellos para Ganar Dinero

Otra chinchilla tenía un tumor abultado del tamaño de una pelota de ping pong bajo el mentón. El dueño dijo que la mató y también a otras chinchillas rompiéndoles el cuello, y parodió a un veterinario del USDA (quien evidentemente y con razón había expresado su preocupación por este método crudo de matar) por tener una “rabieta”.

A pesar de estar al tanto de que varios animales enfermos y lesionados necesitaban atención médica con urgencia, el criador llevó a 40 chinchillas recientemente compradas a un veterinario para obtener la documentación necesaria para transportarlas a todo el país y ganar dinero.

Esta chinchilla tenía un tumor del tamaño de una pelota de ping pong bajo su mentón. El dueño dijo que la mató y a otras chinchillas tratando de romperles el cuello.

Sin Agua Durante Días

La atención veterinaria no fue lo único vital que el dueño de MCR no les brindó a los animales: los privó de agua por al menos cinco días. Los animales, desesperados de sed, bebieron continuamente por más de tres minutos cuando el investigador de PETA les dio acceso a una fuente de agua.

El dueño dijo que pasó unos meros 45 minutos al día ocupándose de 1.000 chinchillas, menos de tres segundos por animal. Muchos de estos meticulosos animales tenían el pelaje oleoso y enmarañado, el dueño admitió que era debido a que no tenían la oportunidad de tomar baños de polvo.

A esta chinchilla le faltaba la mayoría del pelaje en su cola.

De Negligencia Impactante a Descargas Eléctricas

MCR ha estado vendiendo chinchillas durante más de 50 años, incluyendo a laboratorios y al comercio de mascotas. Los animales que sobreviven a este repugnante encierro están condenados a ser objeto de espantosos experimentos y a ser vendidos en tiendas de mascotas en todo el país y el extranjero.

Las chinchillas de MCR han sido usadas por experimentadores en los Institutos Nacionales de Salud; en la Marina; en la Escuela de Medicina de Harvard; en las Universidades de Arizona, Colorado, Maryland y Miami; y en muchas otras escuelas en EE.UU., Canadá, Alemania y China. Las grandes y expresivas orejas de las chinchillas las convierten en objetivos populares para los experimentos invasivos de infección de oído y orejas. Experimentadores que usan a chinchillas provenientes de MCR les han perforado los tímpanos con cuchillos, inyectado bacterias en sus orejas, sometido a fuertes sonidos durante horas, perforado agujeros en el cráneo y aplicado descargas eléctricas si presionaban una palanca en el momento “equivocado” al buscar comida.

Las chinchillas vendidas al comercio de mascotas también sufren. Los compradores impulsivos no están preparados para las necesidades complejas de estos animales exóticos, quienes requieren un amplio espacio para ejercitarse, una atención veterinaria especializada, baños de polvo frecuentes, baja temperatura y humedad, y más. En consecuencia, las chinchillas compradas como “mascotas” a menudo son descuidadas e incluso abandonadas.

Esta chinchilla, quien según el dueño tenía neumonía, tenía dificultad para respirar y trataba en vano de limpiar la espesa secreción de sus ojos y orificios nasales.

¡Tú Puedes Ayudar a las Chinchillas!

Si bien Moulton actualmente no tiene chinchillas, los cargos penales y el juicio siguen siendo vitales no solo para responsabilizarlo por el sufrimiento extremo y generalizado de los animales que criaba y vendía, sino también para garantizar que no pueda volver a la actividad y descuidar o maltratar a otros animales.

Insta al fiscal del condado de Fillmore, Brett Corson, y al fiscal del condado de Rice, John Fossum, a que presenten por fin cargos penales de crueldad contra Moulton y busquen prohibirle de por vida volver a poseer animales.

Si planeas agregar un animal a tu familia, adopta de un refugio de animales u organización de adopción, nunca compres en una tienda de mascotas o a criadores.

Haz clic aquí para compartir tu gratitud con el investigador que reveló esta crueldad. Si crees que tienes lo que se necesita para realizar investigaciones encubiertas como esta, queremos saber de ti.


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