Investigación Encubierta:

Proveedor de Laboratorios y del Comercio de Mascotas Tiene a Cientos de Chinchillas Confinadas en Estrechas Jaulas en Horrorosa Fábrica de Cría

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Una investigación encubierta de PETA en Moulton Chinchilla Ranch (MCR), una enorme fábrica de cría de chinchillas en Chatfield, Minnesota, que tenía a aproximadamente 1.000 chinchillas confinadas en jaulas con piso de rejilla de alambre en un cobertizo que apestaba a amoníaco, encontró que a estos animales exóticos les negaban no solo todo lo que es natural e importante para ellos sino también las necesidades más básicas, como una atención veterinaria eficaz para infecciones crónicas y lesiones severas que ponían en riesgo su vida y que les causaban sufrimiento e incluso la muerte.

Basados en la evidencia de PETA, agentes de fuerzas de seguridad llevaron a cabo un allanamiento en MCR e iniciaron una investigación criminal.  

A Charlene no la trataron por esta atrozmente dolorosa lesión en el pie, que le ocasionó un muñón ensangrentado con huesos expuestos. El investigador de PETA la rescató. La llevaron a emergencias, le practicaron una cirugía y sigue curándose.

Sin escapatoria

Las chinchillas son animales activos y curiosos, que aman correr, saltar y trepar (actividades que son extremadamente importantes para su salud física y psicológica), pero en MCR, permanecían confinadas en pequeñas jaulas desoladas y oxidadas con piso de rejilla de alambre. No tenían dónde refugiarse o esconderse, algo extremadamente estresante y aterrador para estos animales de presa nocturnos.

El cobertizo sucio estaba atiborrado de jaulas, y tenía las paredes y el techo cubiertos con desechos de insectos. Había heces amontonadas justo afuera del cobertizo, y algunas incluso ingresaban al cobertizo por una puerta. Muchos de estos animales sociales, quienes en la naturaleza viven en manada de hasta 100 individuos en la cordillera de los Andes, estaban encerrados solos en jaulas. Otros estaban hacinados tan estrechamente en jaulas que apenas podían moverse. Algunos solo tenían un trozo de madera para sentarse o morder. Sin juguetes, lugar donde acostarse ni enriquecimiento ambiental.

Privadas de todo lo que es significativo para ellas, las chinchillas en estas condiciones tan estresantes e inhumanas se mutilaban a sí mismas y a sus compañeras de jaula, una señal de estrés severo. Un animal joven tenía las orejas prácticamente arrancadas a mordiscos.

Otras, como una a quien el investigador de PETA llamó Casper, sufría una fuerte pérdida de pelaje. Las hembras tenían puestos collares de metal para evitar que se escaparan de los machos, quienes las embarazaban una y otra vez para vender a sus bebés a laboratorios y al comercio de mascotas. Se encontró a una chinchilla bebé muerta.

Las condiciones antinaturales y fuertemente estresantes llevaban a las chinchillas a morder su pelaje y el de otras chinchillas.

Heridas abiertas y huesos expuestos

El dueño de MCR les negaba de forma consistente a los animales la atención veterinaria y los analgésicos para sus heridas devastadoras e incluso fatales.

Una chinchilla llamada Charlene fue encontrada con un pie mutilado. El criador no le brindó atención veterinaria por esta lesión atroz, lo que le ocasionó un muñon ensangrentado con huesos expuestos. Sin embargo, el investigador de PETA la rescató y la llevó de urgencia a un veterinario. Le tuvieron que amputar la pierna.

El tejido mamario de otra chinchilla, llamada Tina, tenía un absceso del tamaño de un tomate cherry, y, tras días sin tratamiento, finalmente el absceso se reventó. En vez de llevarla a un veterinario, el dueño solo le roció la herida abierta con yodo, que no sirvió de nada para calmar su dolor atroz. Una chinchilla llamada Clara no había recibido analgésicos para aliviarla de varios cortes en su abdomen que exponían el tejido debajo de su piel.

Y otra chinchilla tenía una herida ensangrentada en carne viva en la base de la cola. El dueño de MCR la dejó sin atención veterinaria durante semanas, hasta que murió.

Después de que su perro atacara a una chinchilla, el criador dejó al animal traumatizado solo en una jaula toda la noche sin tratamiento. A la mañana siguiente, la chinchilla estaba muerta. El dueño dijo con indiferencia que congelaría sus restos y la desollaría, aparentemente para vender su pelaje. Otra chinchilla fue encontrada muerta con sangre saliendo de su boca y orificios nasales. El criador dijo que había muerto de “neumonía.”

Protrusión en ojos llenos de pus y cerrados

En MCR, muchas chinchillas sufrían de enfermedades crónicas o lesiones en los ojos.

El criador dijo que una chinchilla enferma (cuyo ojo saltón había aparentemente perdido la visión) tenía “una pequeña infección”, pero la dejó languidecer sin atención. Los ojos de otras chinchillas estaban totalmente cerrados con una secreción pútrida, hundidos en sus órbitas o fuertemente inflamados y llenos de pus.

A Chelsea no le brindaron atención veterinaria por su ojo fuertemente lesionado, que sobresalía de su órbita. El criador le restó importancia, diciendo que la deformación y decoloración del ojo “no tenía nada de malo.”

En octubre de 2020, el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés) citó a MCR (como lo hizo más de 100 veces desde el 2013) por no brindarles atención veterinaria adecuada a dos chinchillas que tenían secreción ocular, pero esta advertencia no fue suficiente para inspirar al criador a ayudar a los animales. Unas seis semanas después, los ojos del animal se habían cerrado por las secreciones.

A Chelsea tampoco le brindaron atención veterinaria por su ojo izquierdo fuertemente lesionado y/o enfermo, que se había inflamado y salido de su órbita.

Sobrecrecimiento dental

Los dientes de Chloe estaban demasiado crecidos, incluso curvándose sobre su mejilla, algo que puede causar abscesos y hacer que comer sea difícil y doloroso. Su pelaje se enmarañaba, porque luchaba por acicalarse a sí misma. El dueño no le brindó atención por esta condición, especulando con que la causa sería una mandibula fracturada.

Los dientes de Chloe estaban demasiado crecidos. El dueño especuló con que “probablemente se cayó y fracturó la mandíbula” pero no le brindó atención veterinaria por esta condición peligrosa y potencialmente dolorosa.

Romper cuellos para ganar dinero

Otra chinchilla tenía un tumor abultado del tamaño de una pelota de ping pong bajo el mentón. El dueño dijo que la mató y también a otras chinchillas rompiéndoles el cuello, y parodió a un veterinario del USDA (quien evidentemente y con razón había expresado su preocupación por este método crudo de matar) por tener una “rabieta”.

A pesar de estar al tanto de que varios animales enfermos y lesionados necesitaban atención médica con urgencia, el criador llevó a 40 chinchillas recientemente compradas a un veterinario para obtener la documentación necesaria para transportarlas a todo el país y ganar dinero.

Esta chinchilla tenía un tumor del tamaño de una pelota de ping pong bajo su mentón. El dueño dijo que la mató y a otras chinchillas tratando de romperles el cuello.

Sin agua durante días

La atención veterinaria no fue lo único vital que el dueño de MCR no les brindó a los animales: los privó de agua por al menos cinco días. Los animales, desesperados de sed, bebieron continuamente por más de tres minutos cuando el investigador de PETA les dio acceso a una fuente de agua.

El dueño dijo que pasó unos meros 45 minutos al día ocupándose de 1.000 chinchillas, menos de tres segundos por animal. Muchos de estos meticulosos animales tenían el pelaje oleoso y enmarañado, el dueño admitió que era debido a que no tenían la oportunidad de tomar baños de polvo.

A esta chinchilla le faltaba la mayoría del pelaje en su cola.

De negligencia impactante a descargas eléctricas

MCR ha estado vendiendo chinchillas durante más de 50 años, incluyendo a laboratorios y al comercio de mascotas. Los animales que sobreviven a este repugnante encierro están condenados a ser objeto de espantosos experimentos y a ser vendidos en tiendas de mascotas en todo el país y el extranjero.

Las chinchillas de MCR han sido usadas por experimentadores en los Institutos Nacionales de Salud; en la Marina; en la Escuela de Medicina de Harvard; en las Universidades de Arizona, Colorado, Maryland y Miami; y en muchas otras escuelas en EE.UU., Canadá, Alemania y China. Las grandes y expresivas orejas de las chinchillas las convierten en objetivos populares para los experimentos invasivos de infección de oído y orejas. Experimentadores que usan a chinchillas provenientes de MCR les han perforado los tímpanos con cuchillos, inyectado bacterias en sus orejas, sometido a fuertes sonidos durante horas, perforado agujeros en el cráneo y aplicado descargas eléctricas si presionaban una palanca en el momento “equivocado” al buscar comida.

Las chinchillas vendidas al comercio de mascotas también sufren. Los compradores impulsivos no están preparados para las necesidades complejas de estos animales exóticos, quienes requieren un amplio espacio para ejercitarse, una atención veterinaria especializada, baños de polvo frecuentes, baja temperatura y humedad, y más. En consecuencia, las chinchillas compradas como “mascotas” a menudo son descuidadas e incluso abandonadas.

Esta chinchilla, quien según el dueño tenía neumonía, tenía dificultad para respirar y trataba en vano de limpiar la espesa secreción de sus ojos y orificios nasales.

¡Tú puedes ayudar a las chinchillas!

MCR ha enviado a decenas de chinchillas a tiendas de mascotas y distribuidores, pero gracias a tu apoyo, ¡Atlas Pet Supply, cerca de Minneapolis, ha descartado a MCR como proveedor!

Por favor, únete a nosotros e insta al dueño de MCR a poner fin a este sufrimiento incesante. Exígele que cierre esta fábrica de cría y deje a las chinchillas recibir los cuidados que con urgencia necesitan y los hogares amorosos que merecen.

Y si planeas sumar a un animal a la familia, siempre adopta animales de refugios u organizaciones de adopción, nunca los compres en una tienda de mascotas ni a criadores.

Si crees que tienes la capacidad necesaria para realizar investigaciones encubiertas como esta, queremos que nos contactes. Haz clic aquí para expresar tu agradecimiento a este investigador que reveló esta crueldad.


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