Horror de pruebas en animales: colocaron 20 tornillos en el cráneo de un mono
Fotografía solo con fines ilustrativos.
Los informantes afirman que los experimentadores intentaban ocultar errores quirúrgicos devastadores en la Universidad de Minnesota.
Everett, un mono enjaulado en un laboratorio de la Universidad de Minnesota, sufría intensamente.
Según informes obtenidos por PETA, había numerosas señales de alarma. El macaco rhesus estaba letárgico. Uno de sus brazos estaba débil, una posible señal de un derrame cerebral. Perdía pelo rápidamente. Vomitaba. Sus ojos se movían de manera anormal. Sacudía la cabeza con violencia. En una clara señal de un dolor de cabeza insoportable, presionaba una y otra vez su cabeza contra los barrotes de la jaula buscando alivio.
Aproximadamente 20 tornillos metálicos perforaron el cráneo de Everett y se hundieron tan profundamente que atravesaron su cerebro, resultado de una cirugía mal hecha realizada por el profesor de neurociencia Jan Zimmermann, quien no es cirujano. Los documentos revelan que durante meses tomó medidas extraordinarias para ocultar lo que había hecho mientras Everett sufría. Aun así, la universidad continúa permitiéndole experimentar en animales.
Documentos obtenidos por PETA también revelan el perturbador trato hacia los monos por parte de Zimmermann y de los profesores de neurociencia Geoff Ghose y Matt Johnson. PETA le está pidiendo a la universidad prohibir de forma permanente que Ghose, Zimmermann y Johnson vuelvan a experimentar en monos y redirigir los recursos hacia métodos de investigación modernos y relevantes para los humanos, libres de animales.
En un experimento, Geoff Ghose bloqueó la visión de monos lactantes —alternando entre el ojo izquierdo y el derecho— para inducir una alineación ocular anormal. Posteriormente, los sometió a craneotomías invasivas y a pruebas neurológicas.
Encubriendo la verdad
PETA descubrió que Everett padeció semanas de agonía causada por 20 tornillos incrustados en su cerebro porque Zimmermann impidió que otras personas descubrieran la causa de la condición del mono y de otro mono al que también operó.
Según los reportes, Zimmermann se negó a permitir que un veterinario y otro experimentador revisaran los resultados de Everett y luego mintió con descaro a sus colegas asegurando que sí los había compartido y que el veterinario no había encontrado problemas neurológicos.
Supuestamente, solo cuando un veterinario amenazó con denunciarlo ante el comité de supervisión de experimentación animal de la universidad, Zimmermann reveló la condición de Everett. Finalmente, Everett fue asesinado.
Abriendo cráneos
Los experimentadores hacen una incisión en el cuero cabelludo del mono, retiran parte del cráneo y fijan un soporte cefálico y una cámara de registro craneal. Estos procedimientos pueden causar dolor intenso, riesgo de infección y sufrimiento prolongado debido al acceso invasivo y repetido al cerebro. Solo con fines ilustrativos.
Zimmermann, Ghose, y Johnson realizan experimentos, motivados por simple curiosidad y financiados principalmente por el gobierno federal, en los que someten a monos a cirugías de craneotomía. Le abren el cuero cabelludo a un mono, le retiran parte del cráneo, fijan barras metálicas y cámaras de registro e implantan electrodos y otros instrument los directamente en el cerebro.
Luego, los investigadores pueden acceder al cerebro de los monos durante meses o incluso años, mientras mantienen a los animales inmovilizados y los obligan a mirar pantallas, presionar palancas, tomar decisiones simples o realizar tareas visuales a cambio de pequeñas cantidades de líquido.
El riesgo de infección es constante, ya que el metal y la cerámica no son elementos naturales de la cabeza de un mono. Según se informa, las infecciones son inusualmente frecuentes en los laboratorios de la Universidad de Minnesota y pueden degradar la piel y el hueso, debilitar los implantes craneales y provocar su aflojamiento, cambio de posición o desprendimiento. Eso suele implicar más cirugías y más sufrimiento.
Arrancado de su cráneo
Eso parece haberle ocurrido a Ponyo, una mona del laboratorio de Johnson, quien supuestamente sufrió durante semanas una infección conocida, con sangre saliendo de uno de los orificios de los tornillos en su cabeza. Mientras sujetaban el perno implantado en su cráneo al mecanismo de una silla de sujeción, el dispositivo presuntamente se desprendió de su cráneo, probablemente porque la infección había debilitado el hueso.
Gandalf, un mono del laboratorio de Ghose, supuestamente sufrió el desprendimiento de su dispositivo craneal durante un traslado de jaula, arrancándole el dispositivo del cráneo. Según los informes, Ghose podría haberlo implantado incorrectamente durante la cirugía realizada el año anterior. Una infección también pudo haber contribuido.
Gandalf padeció el trauma inicial y después tuvo que soportar dos cirugías adicionales,: una para cerrar la herida y otra para colocarle un nuevo dispositivo craneal.
El sufrimiento de Bilbo
Ghose también implantó una cámara en el cráneo de un macaco Rhesus llamado Bilbo, pero la colocó incorrectamente. Luego realizó una segunda cirugía para corregir la primera y accidentalmente perforó el cerebro de Bilbo, lo que provocó que la frecuencia cardíaca y la presión arterial del mono se dispararan. Este fiasco solo empeoró.
Durante el procedimiento, la cabeza de Bilbo se deslizó del dispositivo destinado a mantenerla inmóvil y una barra metálica se le incrustó en el ojo. La lesión fue tan grave que mantuvo el ojo cerrado durante al menos 40 horas.
Después, Bilbo fue sometido a otra cirugía para retirarle el dispositivo del cráneo, que solo se sostenía con unos pocos tornillos debido a una infección. También le recomendaron a Ghose que retirara la cámara de grabación de Bilbo. No lo hizo. La cámara luego se desprendió, exponiendo el cerebro de Bilbo.
La cirugía debió realizarse de inmediato, o casi. En cambio, el veterinario principal, el Dr. Nate Koewler, dijo que “lo iba a pensar”. Pasaron tres días antes de que se realizara la cirugía.


Los monos son sometidos a sujeción prolongada en marcos estereotáxicos que les inmovilizan la cabeza para realizar experimentos cerebrales invasivos, pese a las graves preocupaciones éticas y científicas. Solo con fines ilustrativos.
Sanciones mínimas
En 2023, la universidad suspendió temporalmente los experimentos en monos de Ghose. Más recientemente, le retiraron el privilegio de dirigir su propio laboratorio luego de que PETA compartiera sus preocupaciones con autoridades policiales de Minneapolis–St. Paul. También recibió una carta de amonestación por parte de la universidad, pero no se le ha prohibido por completo el uso de animales. Zimmermann y Johnson también conservan sus privilegios como cirujanos.
Dinero público para lucro privado
PETA ha descubierto que Zimmermann tiene un trabajo paralelo: vende sus habilidades para destrozar cabezas de monos a NeuralThread, una empresa con fines de lucro en San Francisco. Los Institutos Nacionales de Salud otorgaron $1 millón proveniente de fondos públicos, parte de los cuales financia los experimentos de Zimmermann en monos, y su experimentador principal trabajó anteriormente en Neuralink, de Elon Musk, empresa conocida por su historial de maltrato animal.
Sistema fallido
Esta crueldad no es un caso aislado. Ha sido impulsada o ignorada por todos los niveles de supervisión.
El personal expresó sus preocupaciones a Ghose, Zimmermann y Johnson. Fueron ignorados o desacreditados. Entonces acudieron a instancias superiores, pero el comité encargado de supervisar la experimentación en animales dejó de lado las preocupaciones éticas y sugirió una solución burocrática en lugar de denunciar a los experimentadores ante las autoridades federales.
Solo después de que un inspector revisó la situación, el USDA emitió un informe condenatorio contra la universidad.
En el laboratorio de Zimmermann, un mono con un soporte cefálico implantado quirúrgicamente permanece en una jaula experimental mientras un dispositivo con marcadores reflectantes, conectado al implante, registra la posición de su cabeza. Estos procedimientos pueden causar dolor, riesgo de infección y estrés psicológico crónico.
Actúa ahora
PETA está exigiendo el fin inmediato de los experimentos en animales realizados por Geoff Ghose, Jan Zimmermann y Matt Johnson en la Universidad de Minnesota, que los NIH dejen de financiarlos y que NeuralThread rompa vínculos con Zimmermann. Además, PETA presentó una denuncia veterinaria ante la Junta de Medicina Veterinaria de Minnesota. Por favor, únete a nosotros y actúa ahora para exigir el fin permanente de estos experimentos.
Después de actuar, verás una forma fácil de compartir esta información. ¡Por favor, pídeles a cinco amigos o familiares que se sumen a esta campaña!

