Cráneos de Lechuzas Abiertos en la Universidad Johns Hopkins

ACTÚA AHORA

Es una inhóspita cámara de tortura de bloques de hormigón, iluminada con luz fluorescente.

Actualización (11 de julio de 2022): si eres un experimentador que corta y atormenta búhos para vivir, lo hiciste ilegalmente durante años y luego tu estado te prohibió matar a esos animales, tus días de destrozar los cerebros de los búhos deberían terminarse.

Pero no en Maryland, donde unos funcionarios vergonzosamente acaban de dar luz verde a la mortal “situación habitual” de la Universidad Johns Hopkins sobre la mutilación de búhos en su campus.

La neurocientífica de PETA, Dra. Katherine Roe, hizo la siguiente declaración:

La Universidad Johns Hopkins (JHU) está eludiendo la ley de Maryland, con la complicidad del Departamento de Recursos Naturales de Maryland (MD DNR), para continuar sus experimentos invasivos y mortales en búhos.

No hay duda de que la JHU violó la ley al conducir estas pruebas por cuatro años sin tener los permisos estatales obligatorios, y los contribuyentes han estado pagando la factura de aproximadamente $1.9 millones. Después de que PETA expuso esta actividad ilegal, el MD DNR emitió un nuevo permiso, que la JHU también violó al matar a los búhos. Luego, el departamento emitió otro permiso que prohibía específicamente la matanza de estos animales, lo que debería haber puesto fin a los experimentos. Sin embargo, parece que el MD DNR ahora ha actuado en connivencia o ha cedido a la presión de la JHU para eludir la ley, otorgándole al instituto un nuevo permiso diferente que permite que sigan haciendo lo de costumbre. No está claro que este permiso sea legal y PETA estará evaluando la situación.

La JHU también alega falsamente que los experimentos, que no han traído beneficio alguno para un solo ser humano, son importantes para comprender el autismo, la esquizofrenia y el trastorno por déficit de atención e hiperactividad en humanos, casi incluyendo el resfriado común; a pesar de que psiquiatras, neurocientíficos y personas con sentido común están diciendo que no lo son en absoluto. Los experimentos, que consisten en cortar los cráneos de los búhos, implantarles electrodos en sus cerebros, meter a las aves dentro de tubos plásticos o chalecos tan estrechos que no pueden mover sus alas, mantener sus ojos abiertos por la fuerza y bombardearlas con sonidos y luces por hasta 12 horas, continuarán en el presente, a pesar de su inutilidad. La propia herramienta de análisis de los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) (pestaña "Aplicabilidad") indica que los experimentos de la JHU en búhos tienen un “potencial de aplicación aproximado” a la salud humana increíblemente deplorable del 5% de y PETA captó al experimentador Shreesh Mysore admitiendo que colocar pernos en los cráneos de los animales para mantener sus cabezas en una posición fija antinatural podría hacer que él "malinterpretara lo que está sucediendo o entendiera mal" los resultados.

Los NIH deben recortar el financiamiento de los experimentos de la JHU en búhos inmediatamente o corren el riesgo de ser cómplices de la corrupción flagrante de la ciencia y la ley.

Si aún no lo has hecho, agrega tu voz a la nuestra actuando a continuación.

Actualización (9 de junio de 2022): ¡Victoria! PETA acaba de obtener nuevos documentos del estado de Maryland que deberían acabar con el tormento de los búhos en la Universidad Johns Hopkins (JHU).

A principios de este mes, PETA protestó ante el Departamento de Recursos Naturales de Maryland (MD DNR) porque el permiso que la agencia había emitido al experimentador de la JHU Shreesh Mysore le permitía matar búhos después de usarlos en pruebas cerebrales invasivas (ver detalles a continuación), señalando que la ley estatal prohíbe estrictamente esta práctica.

Los nuevos documentos confirman que el MD DNR ha revocado ese permiso porque era “inconsistente” con la ley estatal, en otras palabras, ILEGAL, y le ha emitido uno nuevo que estipula que no puede matar aves. Dado que matarlos y examinar sus cerebros mutilados es la forma en que Mysore se ha estado ganando la vida, esto debería llevar al final de sus horribles experimentos en búhos.

Hemos escrito a los Institutos Nacionales de Salud (NIH), que financian el trabajo inútil de Mysore, señalando que ya no puede cumplir con los términos descritos en su solicitud de subsidio de los NIH, en la que pide matar a los búhos. Por lo tanto, los NIH, que ha confirmado que actualmente está investigando nuestra denuncia, debe retirar su apoyo para estos experimentos, que hasta ahora han desperdiciado más de $1.9 millones en fondos de los contribuyentes. También le hemos escrito al rector de la JHU con el mismo mensaje.


Publicación original:
Documentos obtenidos por PETA revelan que Shreesh Mysore, experimentador de la Universidad Johns Hopkins, les abre el cráneo a las lechuzas, inserta electrodos en su cerebro, las obliga a mirar pantallas varias horas al día, y las bombardea con luces y sonidos. Y pretende que esto nos dirá algo acerca del trastorno por déficit de atención en humanos.

Esta lechuza es una de las muchas encerradas en el laboratorio de Shreesh Mysore, donde les abre el cráneo y atornilla dispositivos de metal en su cabeza, en experimentos motivados por la curiosidad, sin ninguna relevancia para la salud humana.

 

Financiado por la Universidad Johns Hopkins y dinero de contribuyentes a través de los Institutos Nacionales de Salud en alrededor de $2,5 millones, Mysore intenta usar 50 a 60 lechuzas en la serie actual de experimentos dolorosos, incluyendo a seis aves, simplemente para prácticas de cirugía de su personal.

Qué les hace Shreesh Mysore a las Lechuzas

Mysore les abre el cráneo a las lechuzas para exponer sus cerebros. Después, les atornilla y pega dispositivos de metal en la cabeza. Las lechuzas padecen de dos a tres cirugías invasivas antes de que Mysore las use en experimentos. Estas aves (cazadoras nocturnas que, en su hábitat natural volarían grandes distancias) son insertadas a la fuerza dentro de tubos de plástico tan estrechos que no pueden mover las alas, mientras Mysore las bombardea con sonidos y luces y mide su actividad cerebral. En algunos experimentos, inmoviliza a lechuzas plenamente conscientes por hasta 12 horas.

Durante estos experimentos, coloca electrodos alrededor del cerebro de las aves plenamente conscientes, mutilando su tejido cerebral tan gravemente que se tornan “inservibles” para él, y en ese punto las mata.

Mysore admite que sus experimentos son dolorosos para las lechuzas, sin embargo, en su solicitud de subvención para los experimentos, provee escasa información acerca de la medicación para el dolor que les administraría.

 

Al final de los experimentos, todas las lechuzas son asesinadas.

 

Torturar a las Lechuzas no Sirve de Nada Para la Salud Humana

Mysore afirma que sus experimentos podrían ayudar a los humanos, pero, a diferencia de nosotros, las lechuzas cuentan con sistemas auditivos y visuales bien desarrollados, especializados para la selección de objetivos. Bombardear a estos animales con estimulación artificial mientras se mide su actividad cerebral en una situación angustiante y completamente antinatural no sirve de nada para incrementar nuestra comprensión del trastorno por déficit de atención (TDA) en humanos. Los científicos que se han percatado que estamos en el siglo XXI están estudiando a los humanos con TDA a través de técnicas sofisticadas de neuroimágenes, como resonancia magnética funcional, tomografía por emisión de positrones (PET), estimulación magnética transcraneal (EMT) y electroencefalografía (EEG). De hecho, datos de estos métodos de investigación sin animales han sentado las bases para los actuales tratamientos para el TDA.

Abren los Cerebros de Lechuzas en la Universidad Johns Hopkins: ¡Actúa Ahora!

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