Video de informante: Monos confinados solos en jaulas sucias en el New Iberia Research Center
PETA ha recibido imágenes inéditas del interior de la mayor instalación de pruebas con primates de EE. UU., donde mantienen confinados a más de 12 000 primates, y que parecen mostrar que muchos viven en condiciones miserables, en jaulas con heces, antes de ser asesinados en experimentos invasivos.
Las imágenes se grabaron recientemente en el New Iberia Research Center de la Universidad de Luisiana en Lafayette, donde se crían macacos Rhesus, macacos de cola larga, macacos de cola de cerdo y monos verdes africanos, comprados de otras instalaciones o importados, y usados o vendidos para experimentación.
Monos atrapados en suciedad
Las imágenes compartidas con PETA muestran macacos de cola larga, macacos Rhesus y monos verdes africanos alojados solos en jaulas apenas más grandes que ellos mismos o en celdas inhóspitas y sucias. Muchos macacos son confinados en pequeñas jaulas metálicas dentro de salas del tamaño de un armario, donde la orina, las heces y la comida en descomposición se acumulan en el suelo. Los animales no pueden desarrollar comportamientos básicos que les son naturales y sufren una pérdida extensa de pelo, lo que indica estrés crónico severo.
El video muestra un sistema de reproducción forzada: se abren las jaulas para permitir que los machos Rhesus tengan acceso a hembras atrapadas. No pueden elegir ni escapar. Una hembra muestra señales claras de lesiones: áreas grandes sin pelo y heridas en la cabeza. En otra parte de la instalación, los monos verdes africanos permanecen encerrados en jaulas de reproducción inhóspitas, con la parte inferior cubierta de capas de heces.

Una macaca Rhesus del NIRC, conocida como Helen, sufrió durante años una irritación cutánea crónica y severa que nunca se resolvió. Finalmente, esta se volvió tan grave que el personal tuvo que sacrificarla.
Crédito: Fotografía obtenida por Rise for Animals mediante una solicitud de registros públicos.
Más allá de las imágenes: Décadas de experimentos invasivos en el New Iberia Research Center
Aunque las imágenes de los informantes revelan cómo mantienen a los monos confinados día tras día, solo muestran los entornos en los que viven, no la totalidad de lo que les hacen a los animales dentro de esta instalación.
Los contribuyentes de EE. UU. pagan los gastos del personal del centro para someter a los monos a numerosos experimentos inútiles. Muchos están infectados por virus, como el virus respiratorio sincitial (VRS) o el virus de inmunodeficiencia simia (VIS), y padecen un ciclo traumático de anestesias repetidas, extracciones de sangre y procedimientos invasivos.
Los experimentadores inyectan los virus por el recto o la vagina de los animales y les introducen tubos por la boca. Muchos padecen entonces dolorosas biopsias rectales, vaginales y cervicales, mientras los experimentadores extraen trozos de tejido de las partes más sensibles de sus cuerpos.

Los experimentadores introducen tubos por la garganta o la nariz de los monos para obligarlos a ingerir sustancias. Con propósito ilustrativo.
En una prueba, los experimentadores introducen líquido en los pulmones de los animales y luego lo succionan. Otros experimentos implican inyectar sustancias radiactivas en los animales. Posteriormente, los experimentadores matan y diseccionan a los monos.
Violan las normas, una y otra vez
El Centro de Investigación New Iberia tiene un historial documentado de muertes de animales y violaciones a la Ley Federal de Bienestar Animal. Los registros muestran que los animales mueren por causas evitables debido a la atención inadecuada, el mantenimiento deficiente de las instalaciones y la falta de supervisión. Este infierno fue recientemente citado por el Departamento de Agricultura de EE.UU. (USDA, por sus siglas en inglés) por la muerte de 19 monos después de que el personal los dejara a la intemperie durante días, sin más protección que barriles de plástico, a temperaturas de hasta 2 grados. Las necropsias revelaron que 13 de los monos ya padecían enfermedades subyacentes antes de ser dejados en el frío.

Los macacos Rhesus del NIRC están alojados en jaulas inhóspitas, con refugio inadecuado frente a las inclemencias climáticas. Información obtenida a través de la FOIA por PETA.
Los monos bebés morían de deshidratación tras una falla en el sistema de agua. Otros animales morían electrocutados por infraestructuras defectuosas o por exposición al calor y a temperaturas heladas. El manejo inadecuado ha causado más lesiones, mientras que los monos se escapaban repetidamente de recintos deteriorados y mal mantenidos.
Según otro informante, estas fallas no son accidentes aislados, sino el resultado previsible de recortes deliberados de gastos por parte de la dirección del centro. Al personal se le exige mantener en funcionamiento sistemas obsoletos mediante reparaciones improvisadas, en lugar de contar con equipos que funcionen adecuadamente. Esta política ha provocado muertes repetidas de animales en condiciones de calor y frío extremos.
Un macaco Rhesus macho de 5 años, conocido simplemente como “A13X040”, escapó de las instalaciones y huyó a un bosque cercano. Dos días después de que los experimentadores detectaran la fuga, el macaco fue encontrado en una carretera y devuelto a su prisión.
Los informes de necropsia revelan casos inquietantes de monos bebés que murieron y fueron encontrados con sus restos mutilados por otros monos estresados. En algunos casos, sus cuerpos se habían descompuesto tanto antes de que el personal los recuperara que no era posible determinar la causa de la muerte. Otros informes muestran monos adultos con muertes atroces, como la de uno que murió tras un largo historial de autolesiones, un problema frecuente en los laboratorios donde estos animales sociales son confinados en soledad en jaulas diminutas e inhóspitas. Los registros muestran que, después de que las pruebas sugirieron cáncer óseo, otro mono permaneció en estudio durante meses mientras un tumor crecía progresivamente, hasta que su salud se deterioró tanto que tuvo que ser sometido a eutanasia.
Los informes de inspección del USDA documentan la cultura de indiferencia descuidada del centro, demostrando que las fugas, muertes y atención veterinaria inadecuada de monos son habituales. La agencia ha multado al laboratorio por más de $158 000 desde 2007.
Qué puedes hacer
PETA le pide al USDA que investigue las aparentes violaciones a la Ley de Bienestar Animal que se han observado en las imágenes captadas por el informante, y les pide a los Institutos Nacionales de la Salud que no renueven las subvenciones ni los contratos con el centro.
Puedes ayudar actuando para pedirles a los Institutos Nacionales de la Salud que dejen de desviar millones de dólares a este vergonzoso laboratorio de monos.
Después de actuar, verás una manera fácil de compartir esta información. ¡Por favor, pide a cinco amigos o familiares que apoyen esta campaña!