Este Día de Muertos, honra a los toros que ya murieron y lucha por los que aún gritan por su vida. El tiempo corre, y solo tu voz puede detener la tauromaquia.
Los toros son seres sintientes con una fisiología extraordinaria: tienen cuatro estómagos, son capaces de reconocerse individualmente por su olor y poseen una fuerza imponente alimentada solo por una dieta herbívora. Son pacíficos y complejos.
Pero cada año, decenas de miles de toros — como Tramposo, Papelón y Gallardio — son aterrorizados y asesinados con crueldad desde México hasta España.
Tramposo
Este año, en los Sanfermines, Tramposo fue acorralado, confundido y aterrorizado. Corrió por calles estrechas, perseguido por multitudes que celebraban su miedo. Al llegar a la plaza, lo apuñalaron una y otra vez hasta matarlo, mientras la multitud aplaudía su sufrimiento.

Papelón
En 2024, golpearon y pincharon a Papelón, marcado con el número 32, antes de forzarlo a correr. Entre gritos y violencia, su cuerpo cayó agotado en el ruedo, donde lo torturaron hasta matarlo.

Gallardio
Gallardio, marcado con hierro candente con el número 83, también fue empujado hacia su destino. Corrió sin saber que, al llegar al ruedo, miles festejarían su muerte en nombre de una “tradición”.

México ya prohibió las corridas de toros en Sonora, Guerrero, Quintana Roo, Coahuila, Sinaloa y Michoacán; y en Ciudad de México, realizarlas es prácticamente imposible. Sin embargo, se mantienen en Aguascalientes, Tlaxcala, Zacatecas, Querétaro, Hidalgo y otros estados que se aferran a esta práctica arcaica y sangrienta.
El Día de Muertos dura solo dos días, pero los toros mueren todo el año. Cada firma es un altar de esperanza para ellos. Necesitamos 20.000 firmas en los próximos dos días.
El tiempo corre. Firma ahora y únete a la lucha para detener esta crueldad.